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Divorcio sano vs peligroso para los hijos

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El divorcio es uno de los estresores vitales más importantes que existen. Según las estadísticas el proceso se dificulta si los hijos son pequeños y viven en casa,  si la familia proviene de un contexto cultural religioso y si la causa es una infidelidad.

Para un divorcio sano, es crucial el mensaje transmitido a los hijos. Muchas veces el menor se culpa. Para ello, sería bueno que los niños interioricen que  “papá y mamá se separan porque ya no son felices juntos, no porque me porte mal”. También, para que un niño no se sienta responsable debe saber explícitamente que no puede hacer nada para que se reconcilien. Por último debería quedar claro que “aunque papá y mamá se separen siguen siendo mis papás y me quieren mucho”.

Según Fernández Ros y Godoy Fernández (2002) en algunos casos y fruto de un mal manejo de su situación, los padres colocan a sus hijos en posiciones que no son buenas para ellos:

*El niño escindido: el adulto dolido por la ruptura actúa como si su ex pareja no existiera. La consecuencia es que el niño se ve obligado a ocultar una parte de sí mismo. Por ejemplo no enseña con ilusión el regalo que un progenitor le ha dado por su cumpleaños.

*El niño mensajero: los padres recurren al niño para comunicarse entre ellos. Generan mucha ansiedad en él con mensajes como “mamá dice que si no pagas la pensión no vienes a recogerme el viernes”.

*El niño espía: el niño es utilizado para sacar información acerca de lo que hace el otro. Puede sentir que traiciona la lealtad de su progenitor al verse obligado a responder preguntas como “¿Se besa papá mucho con su nueva novia?”.

*El niño colchón: para minimizar el gran conflicto entre los padres, el niño asume culpas que no tiene. “No, no es que mamá se olvidara de meterme la chaqueta en la maleta, es que le pedí que no la pusiera.”

*El niño edredón: el padre acude al niño que acaba consolando a su progenitor, asumiendo una posición adulta inadecuada para su edad.

*El niño bate de beisbol: los padres utilizan al niño para agredirse mutuamente. Por ejemplo Sandra se enfada porque Pepe no compra el material del colegio. Sandra lleva a su hija sin su material a casa de Pepe y el padre para afirmarse en su posición deja que la hija presente los deberes sin el material que debería haber comprado. Acaba perdiendo la niña pues entrega mal los deberes y le llega el mensaje de que ella no importa.

*El niño invisible: el progenitor decide ignorar o depreciar a los hijos pues los ve como aliados de su ex relación.

*El niño subvencionado: uno de los padres alienta al menor a ser desobediente, a ser agresivo  y portarse mal.

*El niño alienado: un progenitor (suele ser el que tiene la custodia) busca distanciar a su hijo de su ex cónyuge. Piensan que al no ser buena pareja tampoco será buen padre. Sutilmente pone una mala imagen del otro para que se posicione en su favor.

Muchos de los niños que acuden a terapia infantil se ven en estas posiciones. Desde Tu Yo Psicólogos animamos a los madres/padres en procesos de divorcio a reflexionar sobre lo expuesto en este artículo para que su divorcio sea lo más sano posible para todos.

Mónica Jiménez López de Castro

Psicóloga Infanto-Juvenil